EL CAMPESINO
(No necesita de paternalismos)
Ni por dónde empezar, ya no se sabe qué decir de los campesinos, mucho se ha dicho y las cosas cada día siguen de mal en peor, se comenta que la gante no se arraiga a su tierra, que los hijos de los campesinos no siguen los pasos de sus padres, pero como seguirlos ahí no ven futuro, se dicen a sí mismos por mucho que trabaje aquí no me mantengo, aunque el campo para ellos sea un gusto o se traiga en la sangre el amor por labrar la tierra, hacerla producir, así que eligen por otros caminos, los afortunados estudian, otros logran dominar un oficio, trabajan en fábricas, trabajan en maquiladoras, de taxistas, de comerciantes ambulantes, taqueros, y cuando no logran encontrar trabajo emigran a los estados unidos, arriesgando su vida, muchos lo logran afortunadamente los más, pero los menos se quedan en el intento por más que insistan, otros se perdieron en el camino y nunca más se sabe de ellos, porque quizás perdieron la vida, y aún si lograron su objetivo dejan mujeres, hijos, familia y si lo tienen su pequeño patrimonio. De cualquier manera la familia pierde porque esta se desintegra y sufren los hijos la perdida de sus padres y los padres de estos hijos la ausencia de ellos y la esperanza de continuar la tradición.
Lamentablemente todo está contra el campesino, el tiempo porque las lluvias no llegan, la helada que termino con la cosecha, las semillas a muy altos precios, los fertilizantes, pesticidas, productos químicos, materias primas, los costos del recibo de luz, de la reparación de pozos, la mano de obra para el campo cara y muy simulada por que el trabajador también quiere ganar más, el agua escasa y no llega el apoyo para tecnificar y ahorrar sustancialmente el uso del agua y esta se sigue desperdiciando cuando llueve, nomás la vemos correr, no hay proyectos de construcción de presas, represas que capten estas aguas, el diesel, la gasolina, la tierra no está al lado de la casa hay que trasladarse, para llevar los desperdicios al porcino, la borreguita o el alimento para el becerro, en una bicicleta que se puede trasladar y sin embargo se traslada el campesino pero lleva poca carga, un costal, una cubeta, todo esto tiene un costo y un desgaste. No entiendo como hacen los tanteos presupuestales los expertos, porque parece que no se considera muchos factores que tienen que ver con la producción que quizás inicie con la preparación de la tierra, la siembra, el mantenimiento y el momento de cosechar y que una vez visto el producto este no tiene precio.
Y para rematar con esta realidad, cuando el animal está listo para su venta llega el ratero y acaba con la esperanza de que el campesino se haga de unos pesos, es una robadera exagerada y una apatía desinteresada de la justicia o simplemente no hay capacidad de atención por tanta delincuencia que los rebasa. El campesino no puede pagar un velador menos su seguridad, entonces se muestra a merced de la delincuencia y pierde una vez más.
El campesino también mantiene una familia, que educa y la escuela cuesta aunque sea gratuita, por lo tanto debe distraer la atención de su tierra en otro trabajo para sacar adelante a la familia.
No trato de minimizar la forma de vida del campesino, porque tampoco es un atenido, la evidencia esta que sigue realizando año con año su esfuerzo tradicional para que su tierra produzca.
Tal vez lo que hace falta sean políticas con una visión diferente del campo, con programas que verdaderamente aterricen en los campesinos, estoy de acuerdo que los hay, pero es una de requisitos que con sólo leer la documentación que se requiere se le quitan las ganas de realizar el trámite. Tengan la seguridad que se gasta más en el sostenimiento de las instituciones instituidas para mejorar el campo que los beneficios que a este llegan.
Juan José Palacios Aguilar.
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