jueves, 16 de mayo de 2013


DÍA DEL MAESTRO
Profr. Juan José Palacios Aguilar.

Hablar del Maestro y de la Maestra, no es tares fácil, yo haría un homenaje a sabiendas de ser injusto por mis omisiones involuntarias, sin embargo, resalto el profesionalismo, entrega, sacrificio e invaluable desempeño en el aula con sus niños y jóvenes.
Me van a disculpar cuando no maneje el nombre completo, me referiré a ellos citando sólo su nombre quizás en el mayor de los casos. El orden es como vienen a mi mente, todos están en lo más alto del podio sin distinciones. Son Maestros de mi tiempo, son Maestros que en mi concepto personal  fueron y son extraordinarios. Sus nombres se escriben con mayúsculas.
María Antonia Díaz, Francisca Muñoz Nerí, María Concepción Pérez Ledezma, Beatriz Alicia Gutiérrez Romo, Tachita, Toña Díaz, María del Rosario Luévano Martínez, Minerva Hernández, Ma. Luisa Rodríguez, Gloria, María de Jesús, Iskra, Ma. Concepción Méndez Noriega, Rosa Silveria Hernández, Rosana Ortega Saucedo, Ana María López Viramontes, Mirtha Saenz Acosta, Hermelinda Porras, Esthela Granados, Belén Gutiérrez Castorena,
Ramón Rosales Cervantes, Manuel Zapata Juárez, Armando Téllez, Candelario Ruvalcaba, José Buenrostro Rodríguez, Cesar Peña Gutiérrez, Félix, Jacinto, Pascual Romo Conchos, El Profe. Parga, David Gutiérrez Acosta, David Gutiérrez Romo, Saúl Gutiérrez Romo, Roberto Santillán Serna, Enrique Castorena Díaz, J, Jesús Núñez Martínez, Rafael Francisco Aguilar Lomelí, Alfredo De Velasco Dávila, Manuel de Velasco Dávila, Ramón García Anguiano, Eligio Calvillo Ramírez, Javier Murillo Ávila, Mario Macías Gómez, Juan José Guerrero Delgado, Pedro Guerrero Delgado, La Bola de Humo, Gabriel Villarreal, José Hernández, Federico Díaz, Átala Romo, José Muñoz Flores, Salvador Hernández, Roberto Joel Ochoa Ochoa, Roberto Minjarez, Salome Ledezma, Atilano, Gabriel Rodríguez, Pedro Barba, Ángel Pérez Calderón, Juan Ramos Palacios, Juan Martínez Silva, Javier Gutiérrez Castorena, Rafael Castorena Pérez, Salvador Delgado Ramírez, Eloy Alfaro, Javier Landeros Romo, Roberto (Pipis) Ruvalcaba Aguilar, Raúl Manzano Ibarra, Carlos Pérez Muñoz, Efrén García, Román González, Salvador Macías Martínez, Martín Guerrero De la Cruz.

Dice Andrés Ruiz Mojica, 1996, que el educador es una persona eminentemente social. Requiere estudiar permanentemente, pero no sigue a un autor en particular. Introyecta teoría pero no la repite. Todas las concepciones que asimila son constatadas en su práctica. Antes de aplicar una teoría, realiza una sesión reflexiva; luego, durante la puesta en práctica de ella, observa, cuestiona, retroalimenta parte o todo el proceso; y, al concluir su aplicación, evalúa en forma sumaria los resultados.
Sólo el educador forma, o mejor expresado, transforma a los seres sociales.
Esto no admite aproximaciones o substitutos; si no realiza lo establecido no es educador. El educador sea padre, madre o tutor familiar, inclusive múltiples elementos del medio ambiente, es el factor que agrega al ser, y éste asimila e impregna a su esencia todo lo que la herencia biológica no suministró. Sin embargo, el educador profesional, el educador consciente, es la persona que en una permanente interacción logra transformar y transformarse con sus alumnos. El ya recibe a sus educandos con cierta formación, no los recibe como dijera John Locke, como hojas en blanco en las que puede escribirse todo. Y aunque se pudiera, en un proceso dialéctico esto jamás debe hacerse; el papel histórico del educador es la transformación, no la manipulación.
El Educador, o mejor dicho, , los educadores y educadoras, en forma dialogística deben lograr la formación consciente de hombres mejores que ellos mismos, reconocer sabia y prudentemente que su experiencia y acción deben ser una contribución para el logro de generaciones y pueblos más avanzados que los que existen en la geografía en que se desempeñan.
Esto no puede ser de otra manera, puesto que el educador es un científico. Ahora, si el científico no descubre, realiza o inventa nada nuevo, entonces puede ser un trabajador, un empleado, un hábil enseñante o manejador de programas escolares que ya recibe elaborados, pero no un científico; y el educador es un científico social, Por eso, su meta es la de formar un hombre nuevo.
En resumen, el educador, lo es sólo si actúa en el objetivo de formar pueblos. Debe recordar permanentemente que su misión no está sólo en el cumplimiento con su escuela, sino sobre todo en el cumplimiento con su comunidad, con México.

15 de mayo de 2013.