DÍA DEL MAESTRO
Profr. Juan José Palacios Aguilar.
Hablar
del Maestro y de la Maestra, no es tares fácil, yo haría un homenaje a
sabiendas de ser injusto por mis omisiones involuntarias, sin embargo, resalto
el profesionalismo, entrega, sacrificio e invaluable desempeño en el aula con
sus niños y jóvenes.
Me
van a disculpar cuando no maneje el nombre completo, me referiré a ellos
citando sólo su nombre quizás en el mayor de los casos. El orden es como vienen
a mi mente, todos están en lo más alto del podio sin distinciones. Son Maestros
de mi tiempo, son Maestros que en mi concepto personal fueron y son extraordinarios. Sus nombres se
escriben con mayúsculas.
María
Antonia Díaz, Francisca Muñoz Nerí, María Concepción Pérez Ledezma, Beatriz
Alicia Gutiérrez Romo, Tachita, Toña Díaz, María del Rosario Luévano Martínez,
Minerva Hernández, Ma. Luisa Rodríguez, Gloria, María de Jesús, Iskra, Ma.
Concepción Méndez Noriega, Rosa Silveria Hernández, Rosana Ortega Saucedo, Ana
María López Viramontes, Mirtha Saenz Acosta, Hermelinda Porras, Esthela
Granados, Belén Gutiérrez Castorena,
Ramón
Rosales Cervantes, Manuel Zapata Juárez, Armando Téllez, Candelario Ruvalcaba,
José Buenrostro Rodríguez, Cesar Peña Gutiérrez, Félix, Jacinto, Pascual Romo
Conchos, El Profe. Parga, David Gutiérrez Acosta, David Gutiérrez Romo, Saúl
Gutiérrez Romo, Roberto Santillán Serna, Enrique Castorena Díaz, J, Jesús Núñez
Martínez, Rafael Francisco Aguilar Lomelí, Alfredo De Velasco Dávila, Manuel de
Velasco Dávila, Ramón García Anguiano, Eligio Calvillo Ramírez, Javier Murillo
Ávila, Mario Macías Gómez, Juan José Guerrero Delgado, Pedro Guerrero Delgado,
La Bola de Humo, Gabriel Villarreal, José Hernández, Federico Díaz, Átala Romo,
José Muñoz Flores, Salvador Hernández, Roberto Joel Ochoa Ochoa, Roberto
Minjarez, Salome Ledezma, Atilano, Gabriel Rodríguez, Pedro Barba, Ángel Pérez
Calderón, Juan Ramos Palacios, Juan Martínez Silva, Javier Gutiérrez Castorena,
Rafael Castorena Pérez, Salvador Delgado Ramírez, Eloy Alfaro, Javier Landeros
Romo, Roberto (Pipis) Ruvalcaba Aguilar, Raúl Manzano Ibarra, Carlos Pérez
Muñoz, Efrén García, Román González, Salvador Macías Martínez, Martín Guerrero
De la Cruz.
Dice
Andrés Ruiz Mojica, 1996, que el educador es una persona eminentemente social.
Requiere estudiar permanentemente, pero no sigue a un autor en particular.
Introyecta teoría pero no la repite. Todas las concepciones que asimila son constatadas
en su práctica. Antes de aplicar una teoría, realiza una sesión reflexiva;
luego, durante la puesta en práctica de ella, observa, cuestiona, retroalimenta
parte o todo el proceso; y, al concluir su aplicación, evalúa en forma sumaria
los resultados.
Sólo
el educador forma, o mejor expresado, transforma a los seres sociales.
Esto
no admite aproximaciones o substitutos; si no realiza lo establecido no es
educador. El educador sea padre, madre o tutor familiar, inclusive múltiples
elementos del medio ambiente, es el factor que agrega al ser, y éste asimila e
impregna a su esencia todo lo que la herencia biológica no suministró. Sin
embargo, el educador profesional, el educador consciente, es la persona que en
una permanente interacción logra transformar y transformarse con sus alumnos.
El ya recibe a sus educandos con cierta formación, no los recibe como dijera
John Locke, como hojas en blanco en las que puede escribirse todo. Y aunque se
pudiera, en un proceso dialéctico esto jamás debe hacerse; el papel histórico
del educador es la transformación, no la manipulación.
El
Educador, o mejor dicho, , los educadores y educadoras, en forma dialogística
deben lograr la formación consciente de hombres mejores que ellos mismos,
reconocer sabia y prudentemente que su experiencia y acción deben ser una
contribución para el logro de generaciones y pueblos más avanzados que los que
existen en la geografía en que se desempeñan.
Esto
no puede ser de otra manera, puesto que el educador es un científico. Ahora, si
el científico no descubre, realiza o inventa nada nuevo, entonces puede ser un
trabajador, un empleado, un hábil enseñante o manejador de programas escolares
que ya recibe elaborados, pero no un científico; y el educador es un científico
social, Por eso, su meta es la de formar un hombre nuevo.
En
resumen, el educador, lo es sólo si actúa en el objetivo de formar pueblos.
Debe recordar permanentemente que su misión no está sólo en el cumplimiento con
su escuela, sino sobre todo en el cumplimiento con su comunidad, con México.
15 de mayo de 2013.
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